NO HAY SORPRESAS.
LAS LOCURAS QUE UN hombre muerto PODRÍA LLEGAR A DECIRTE;
No habría de encontrar una solución lógica
ante la racionalidad misma.
Aunque ¿POR QUÉ HABRÍA DE HABLAR
UN HOMBRE MUERTO QUE
en sus disturbios
Solo permanece RETICENTE?
Entre sueños, boquiabierto,
me encuentro escuchando,
digiriendo delirios,
a fin de contrarrestar el mal pesar de la noche.
La sazón de las lágrimas de rocío
que antecede a un amanecer,
UN COMPLETAMENTE IDIOTA SUEÑO,
entre limbos tornasoles,
despertando UNA
OTRA
Y OTRA VEZ,
en un conflictivo idealismo.
Los poetas vivos no respiran,
pero el hombre muerto habla.