Las ratas nos comerán los ojos, cuando ya no podamos de ellas defendernos. Fingiremos no sentir dolor, tomándonos de las manos. Fingiremos ser felices, de otra manera, no podríamos jamás serlo. Fingiremos no ser presa uno del otro. Yo de vos, vos de mi.
Las ratas comerán de nuestras entrañas, sólo para achurar nuestras pieles, y así fundirse entre los desgarros de sus uñas.
Así, procuraremos permanecer juntos una eternidad.
