No es que estoy enojada, realmente no es así, simplemente quiero, necesito dejar a un lado, aunque sea por un tiempito, lo que me preocupa y lo que me pone mal. No pasa un día en el que yo no mire tu muro, para ver como estás, o lo que estás haciendo; y eso es lo que más me mata, saber que sin mí, vos seguís siendo lo que sos, o haciendo lo que hacés, sin incluirme en ningún plan. No me enojé, para nada, simplemente me duele, y me cansa al mismo tiempo, que después de tres años las cosas vayan por el barranco y no haya nada, ninguna solución para frenar un poco todo. Me hace mal sentir que yo tengo la culpa de todo, por ser como soy, por tener mi mundo aparte, lo cual es cierto a veces que tengo la culpa, pero no siempre soy la que mete la pata. Y eso me duele, me duele más que la indiferencia; y no, si contestabas o no la carta no iba a cambiar mucho, simplemente ibamos a poder solucionar algunas cosas desde ahora. No quiero seguir llorando por cosas que no sé si hago mal, por no tener a alguien que pueda entenderme como vos sabés, por sentir que pierdo una amiga. Quiero tiempo para mí, quiero tiempo para pensar bien a donde quiero llegar con lo pretendo hoy de la carta que te escribí hace unos meses. Y tengo miedo a que no sea de vuelta lo mismo que era, y sea una falsa amistad como la que pretendés con otra mucha gente, que vos y yo sabemos que no están con vos por justas razones. Te amo, lo sabés, y lo que pasa no cambia nada lo que pienso de vos. Pelotuda ♥