G I V E U P

No hay pesadez de días raros que puedan hacer que hoy duerma. Tengo un día de esos, unas semanas de días de esos. Tengo un agujero en el estómago, como un escape de tiempo, donde se esconde, donde me corroe.
Hoy no llego a ningún lado. Me enojo, me canso de enojarme conmigo, y tiendo a enojarme con los demás. Y claro, yo soy conciente de que mis enojos tienen NADA que ver con las personas con las cuales me enojo, pero hay un mínimo de culpa de ellos maximizado, para hacer ver a mi pequeño cáncer...bueno, hacerlo pasar desapercibido.
La cosa es que no estoy segura si me encapriché, o si realmente quiero y necesito tener el chiche nuevo. Soy como esos nenes que no saben qué o cómo, quieren eso y nada más que eso. Y yo con mi infantilismo latente, me vuelco a esa situación.
Y querer tanto algo, y de repente darte cuenta que no hay tal algo, se sufre una ruptura en el ego, una quebradura de cabeza, un malestar en la panza. Y de repente se siente como te hundís en la cama, como se moja la almohada y como de repente la vida pasó a ser el efecto secundario de la fantasía intocable en la que estabas durmiendo. No es un dejavú, no es una figurita repetida. No es nada de lo que haya experimentado antes.
Es el genuino duelo del objeto amado y perdido del que tanto se habla en el psicoanálisis. Y se ve que hoy ando paseando por mausoleos. I hate you for chosing me and not someone else.