
Es difícil estar en mis zapatos. Es difícil tratar de entender por lo que pasé en poco tiempo que viví. Es difícil tener que lidiar con el hecho de ser un paria toda mi vida, que es algo que no puedo cambiar y que no intento tampoco. Es difícil no mirarme en el espejo y sentirme un monstruo, difícil no odiarme cada vez que pienso en mí. Es difícil no comer durante días, y tratar de responder a las exigencias del día a día. Es difícil mirar a los ojos a la gente cuando me siento observada. A veces me es tan difícil despertarme que pareciera que la cama me consume y no sirvo para nada.
Difícil es tratar de entender a los demás cuando me desconozco a mi misma. Difícil es sentarse en la misma silla todos los días y hacer lo que siempre hago con tantas cosas que me pesan en los hombros y la gravedad me tira al piso. Difícil amar, sentir, pensar, reír, vivir con tantos clavos en la espalda, con tanta brea en el corazón.
Me siento vacía, siento todo a la vez. Me estoy cansando de dar tantas vueltas, y no encuentro algo que me facilite nada.