Desarmar

Y volver a armar.
Caer.
Caer en los estribos de maleducados barones,
caer en las medias de mujeres tontas,
caer en los misterios de los padecientes.
Y volver,
siempre volver.
Volver aunque sangre,
volver aunque todo sea para irse de nuevo,
volver porque se perdió,
se encontró,
y volver para no perderse más.
Esconder las cicatrices
de todos los malos viajes,
de todas las náuseas,
de todas las pequeñas muertes,
de todo ser que te recuerde a vos mismo,
porque así,
así,
así han de terminar las melodías finas,
así como un día muerto,
así tenue,
así despacio,
así.